¿Qué es el Focusing en psicología?

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Teresa Calvo

Psicóloga Colegiada nº: CM02885

El Focusing es una técnica psicoterapéutica desarrollada por Eugene Gendlin en los años 60, que se basa en la capacidad natural de las personas para acceder a una sabiduría corporal interna. A diferencia de otras terapias que se centran en el pensamiento o en el análisis de la conducta, el Focusing se centra en lo que Gendlin llamó la “sensación sentida” (“felt sense” en inglés): una experiencia física vaga, pero real, que surge en el cuerpo cuando nos enfocamos en un tema personal importante.

Esta técnica ayuda a que la persona se conecte con esa sensación interna para escuchar lo que su cuerpo tiene que decir, sin forzarlo, sin interpretarlo y sin presionarlo a responder con lógica. A través de este proceso, se generan cambios emocionales profundos, insights y una comprensión más auténtica de uno mismo.

El origen del Focusing: Eugene Gendlin y Carl Rogers

Eugene Gendlin fue un filósofo y psicoterapeuta que trabajó estrechamente con Carl Rogers, el creador de la terapia centrada en la persona. Durante sus investigaciones, Gendlin se dio cuenta de algo curioso: las personas que más progresaban en terapia no eran las que hablaban mejor o más, sino las que hacían pausas, buscaban palabras y prestaban atención a algo interno que intentaban entender. Ese “algo” no era un pensamiento claro ni una emoción concreta, sino una sensación corporal única.

A partir de esa observación, Gendlin diseñó una metodología que permitiera acceder y trabajar directamente con esa sabiduría interna. Así nació el Focusing, cuyo propósito es facilitar el cambio psicológico a través del cuerpo, sin necesidad de intelectualizar ni racionalizar en exceso.

¿En qué se diferencia de otras terapias?

Lo que distingue al Focusing de otras corrientes es su enfoque no directivo y centrado en el cuerpo. No se trata de analizar pensamientos ni de cambiar conductas directamente, sino de entrar en contacto con lo que el cuerpo ya sabe, pero aún no ha sido puesto en palabras.

Mientras que en la terapia cognitivo-conductual se trabaja con creencias y comportamientos, y en el psicoanálisis se interpretan símbolos y recuerdos del inconsciente, en el Focusing se escucha activamente la experiencia corporal como guía del proceso terapéutico. Se considera que el cuerpo guarda una especie de “inteligencia implícita” que sabe hacia dónde debe ir la persona para sanar.

Una herramienta accesible y transformadora

Una de las grandes ventajas del Focusing es que, además de usarse en psicoterapia, también puede aprenderse como herramienta de autoconocimiento. Muchas personas lo utilizan fuera del ámbito clínico, en su día a día, como una forma de gestionar conflictos internos, tomar decisiones difíciles o simplemente estar en contacto consigo mismas.

Este primer acercamiento al Focusing muestra que estamos ante una técnica sencilla, pero muy profunda. El cuerpo no solo reacciona a lo que vivimos; también nos habla, nos guía y nos ayuda a sanar, si sabemos cómo escucharlo.

Los seis pasos del Focusing: un proceso para escuchar el cuerpo

Eugene Gendlin estructuró el Focusing en seis pasos principales que permiten entrar en contacto con la sensación sentida y facilitar un cambio interno. Aunque el proceso puede variar ligeramente en función de la persona, los pasos básicos son:

Despejar un espacio: El primer paso consiste en detenerse, cerrar los ojos si se desea, y tomar conciencia de lo que uno siente en su interior. Se trata de observar qué preocupaciones, emociones o tensiones están presentes en ese momento, sin analizarlas, solo reconociéndolas.

Permitir que emerja una sensación corporal: Aquí se elige un tema (una preocupación, un problema o un malestar) y se espera a que surja en el cuerpo una sensación difusa y compleja, que no es solo una emoción ni un pensamiento. Es la famosa “sensación sentida”.

Encontrar una palabra o imagen que represente esa sensación: El objetivo es identificar una palabra, una frase corta o una imagen que capture la esencia de lo que se siente. No es una definición mental, sino algo que encaje con la experiencia corporal.

Conectar y comprobar: Se toma esa palabra o imagen y se vuelve a la sensación sentida para ver si hay un “ajuste”. Si el cuerpo reacciona con un leve alivio, como un “sí, eso es”, significa que la descripción es adecuada.

Explorar con curiosidad: Se dialoga con la sensación, se le hacen preguntas del tipo: “¿Qué hay en esto que me hace sentir así?”, “¿Qué necesita?”, o “¿Qué mensaje tiene para mí?”. No se buscan respuestas rápidas, se deja que el cuerpo responda en su propio tiempo.

Agradecer y cerrar el proceso: Al finalizar, se agradece al cuerpo por lo que ha mostrado, aunque no se haya resuelto todo. La idea no es solucionar el problema en una sola sesión, sino crear un espacio interno donde algo pueda moverse y transformarse poco a poco.

Beneficios del Focusing en terapia

El Focusing no es solo una técnica, sino una actitud de escucha profunda hacia uno mismo. Sus beneficios han sido observados en distintos contextos terapéuticos, entre ellos:

Mayor claridad emocional: Muchas veces sentimos malestar, pero no sabemos por qué. El Focusing ayuda a identificar lo que realmente está pasando, sin que tenga que ser verbal desde el principio.

Reducción de la ansiedad y el estrés: Al permitir que las emociones sean escuchadas sin juicio, el cuerpo se relaja y los niveles de tensión disminuyen.

Procesamiento de traumas: En psicoterapia, puede utilizarse como complemento a otras técnicas para ayudar a integrar experiencias traumáticas desde un enfoque más seguro y corporal.

Mejora en la toma de decisiones: Escuchar lo que el cuerpo “sabe” puede ser de gran ayuda para tomar decisiones importantes, especialmente cuando la mente está confusa.

Fomento del autoconocimiento y la autoestima: Al entrar en contacto con uno mismo de forma honesta y compasiva, se refuerza la confianza personal y el sentido de coherencia interna.

¿Para quién es útil el Focusing?

Esta técnica es útil tanto para personas que están en un proceso terapéutico como para quienes buscan herramientas de autoconocimiento. Se puede practicar con un terapeuta especializado o aprender de forma autónoma. Existen formaciones oficiales en Focusing, así como guías y talleres dirigidos a profesionales de la salud mental.

Además, es compatible con múltiples enfoques terapéuticos: se utiliza en psicoterapia humanista, en trabajo corporal, en mindfulness, en coaching y hasta en procesos creativos.

Una forma de volver al cuerpo y confiar en él

En un mundo dominado por el pensamiento acelerado, el Focusing nos recuerda algo fundamental: el cuerpo tiene su propia forma de comprender y procesar la vida. Muchas veces, nuestras emociones quedan bloqueadas no porque no sepamos qué hacer, sino porque no nos hemos detenido a sentir realmente lo que nos ocurre.

Aprender a practicar Focusing es aprender a confiar en ese proceso natural de autoescucha, donde lo importante no es encontrar respuestas rápidas, sino crear el espacio donde las respuestas puedan surgir por sí solas.

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soy Teresa Calvo

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